Mapa con la distribución mundial de la intolerancia a la lactosa.
Qué es la lactosa?
Es un disacárido que
está presente en todas las leches de los mamíferos: vaca, cabra, oveja y en la
humana, y que también puede encontrarse en muchos alimentos preparados. Es el
llamado azúcar de la leche, disacárido natural
compuesto de glucosa y galactosa.
La lactasa es un
enzima producida en el intestino delgado, que juega un papel vital en el
desdoblamiento de la lactosa (proceso necesario para su absorción por nuestro
organismo) en sus dos componentes básicos: glucosa y galactosa.
Si los niveles de
lactasa son bajos o ésta no realiza bien su labor desdobladora, aparecen
dificultades para digerir la lactosa.
Qué pasa cuando somos intolerantes a la lactosa?
La intolerancia a la
lactosa significa que no hay suficiente enzima (lactasa) en el intestino
delgado para romper toda la lactosa consumida. La lactosa digerida parcialmente
o no digerida pasará al intestino grueso y es allí que es descompuesta por las
bacterias del intestino grueso, generando las sustancias de desecho Hidrógeno
(H2), Anhídrido carbónico (CO2), Metano (CH4) y ácidos grasos de cadena corta
que provocan todos sus síntomas: dolores, hinchazón abdominal, diarrea, etc. También
es conocida como intolerancia a productos lácteos, deficiencia de disacaridasa,
deficiencia de lactasa, intolerancia a la leche.

Qué síntomas podemos tener cuando padecemos intolerancia?
Los síntomas que se
presentan frecuentemente después de la ingestión de productos lácteos son:
Náuseas
Dolor abdominal
Espasmos
Hinchazón y distensión abdominal
Gases abdominales y flatulencias
Diarreas ácidas
Heces pastosa y flotantes
Defecación explosiva
Vómitos
Náuseas
Dolor abdominal
Espasmos
Hinchazón y distensión abdominal
Gases abdominales y flatulencias
Diarreas ácidas
Heces pastosa y flotantes
Defecación explosiva
Vómitos
Y entonces qué pruebas debemos realizar?
El más utilizado en clínica es el Test de
Hidrógeno espirado.
Este nos muestra como las bacterias
intestinales tienen la capacidad de descomponer los azucares liberando hidrógeno.
Este pasa al torrente circulatorio y de aquí al pulmón, expulsándose
finalmente al exterior mediante la respiración.
El test de Hidrógeno
espirado consiste en la medición de hidrógeno en el aire que respiramos tras la
administración de un azúcar que nos sirve como sustrato según la aplicación que
le queramos dar al test.
¿Cómo se realiza el
test y que preparación necesito?
Soplando en un
pequeño aparato que analiza el Hidrógeno de nuestro aliento. Se hace una
primera medición basal y después de la administración del azúcar sustrato, se
hacen mediciones cada 15 a
30 minutos durante un periodo de 1
a 2 horas y media (el intervalo y duración dependen del
tipo de test )
Por ello el día anterior se debe procurar no tomar frutas.
El día de la prueba se debe
acudir en ayunas y tampoco se deben masticar chicles ni caramelos al menos 8
horas (excepto agua), no se debe fumar 2 o 3 horas antes del estudio y no haber
tomado antibióticos en al menos los 7 últimos días. Es aconsejable cepillarse
los dientes antes de venir a la consulta, pero con mucho cuidado, evitando
tragar pasta dental (tiene sorbitol) y enjuagándose muy bien después con
abundante agua.
¿Por qué es
importante detectarla y tratarla rápidamente?
Porque la lactasa es una de las enzimas intestinales más delicadas y vulnerables. Si seguimos tomando lactosa, se agrandará la lesión en la mucosa intestinal y se producirá un círculo vicioso: lesión de la mucosa/malabsorción de lactosa que será cada vez más difícil de solucionar.
¿Cómo vivir con la intolerancia?
Resulta esencial consumir otros productos ricos en Calcio, así como las dosis diarias recomendadas de vitamina A, C, Fósforo, Magnesio y Potasio (los cuáles ayudan a la absorción del calcio).
Fuentes alternativas de obtención:
Calcio: Sardinas, salmón, tofu, gambas, col, espinacas,...
Vitamina D: Aunque la crea el propio organismo cuando se expone al sol, una rica fuente es el hígado de bacalao.
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